El precio del gas subió ayer un 46% en el mercado europeo. Primer impacto económico a gran escala de la nueva guerra del Golfo. La mayor planta de gas natural licuado de Qatar ha sido inutilizada por drones iraníes. El petróleo se ha encarecido un 9% a la espera de acontecimientos. El estrecho de Ormuz, válvula de paso del 20% de la producción mundial de hidrocarburos, está cerrado en la práctica, puesto que las autoridades iraníes amenazan con atacar los barcos que se atrevan a cruzar sus dos angostos canales de navegación.
El transporte naval de hidrocarburos ha suspendido operaciones y las grandes navieras vuelven a desviar el tráfico de contenedores entre Asia y Occidente hacía el cabo de Buenas Esperanza. Un dron iraní alcanzó ayer una base militar británica en la isla de Chipre, país miembro de la Unión Europea. Se teme por la integridad de las centrales nucleares iraníes.
Suárez temía el estrangulamiento de Ormuz; Sánchez se encara con los norteamericanos
El gobierno de España ha denegado a Estados Unidos la utilización de las bases de Rota y Morón de la Frontera para el despegue de aviones cisterna rumbo al golfo Pérsico, aeronaves que ahora están recalando en el Reino Unido, Francia y Alemania. El gobierno que preside Pedro Sánchez invoca el convenio que regula el uso de las bases norteamericanas y argumenta que sus actividades deben ajustarse a la legalidad internacional. La ONU se encuentra en pleno eclipse. Estábamos en territorio desconocido y nos adentramos más en él.
La historia siempre vuelve al lugar del crimen. La figura doliente de Adolfo Suárez regresó la semana pasada con la desclasificación de documentos sobre el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Suárez presentó la dimisión tres semanas antes de que Antonio Tejero y sus guardias civiles entraran en el Congreso, atormentado por dos certezas: se estaba preparando un golpe militar y las turbulencias en el estrecho de Ormuz, provocadas por la furiosa guerra entre Irán e Irak, habían disparando de nuevo el precio del petróleo. Conspiraciones militares en marcha y un repunte de la temida inflación.
Suárez se sabía acorralado políticamente por los poderes fácticos y temía perder el apoyo social obtenido en las segundas elecciones generales democráticas, que había vuelto a ganar en marzo de 1979, con un óptimo resultado: 178 diputados. Ormuz podía arruinar lo último que le quedaba, el apoyo de los electores. Citaba el estrecho de Ormuz en todas sus comparaciones parlamentarias. La prensa empezó a burlarse de su inusitado interés por la geografía y la política internacional.
El día que el presidente transitivo anunció que se iba, 29 de enero de 1981, el crudo costaba 115 dólares el barril y la inflación estaba en el 16%. En aquellas fechas, el 70% del petróleo que se consumía en España provenía del golfo Pérsico. El gas se importaba exclusivamente de Argelia y solo representaba el 2% del consumo total de energía. No había parques eólicos ni placas fotovoltaicas. Han transcurrido cuarenta y cinco años y la historia dibuja círculos. Vuelve Ormuz.
Está estableciendo una guerra regional de largo alcance, a la que hay que añadir las hostilidades militares entre Pakistán y Afganistán. Todo está en tensión entre las costas del Líbano y las altas montañas del Hindú Kush. Arde el perno de la plataforma continental euroasiática.
¿Ormuz le quitó el sueño a Pedro Sánchez? No lo parece, por el momento, pero cuidado con las persas. Las personas entraron en la historia de España en 1814.
Una carta dirigida al rey Fernando VII empezaba así: «Señor: Era costumbre en los antiguos persas, cuando moría su rey, pasar cinco días en anarquía, a fin de que la experiencia de los asesinatos, robos y otras desgracias les obligase a ser más fieles a su sucesor.» La carta pedía la restitución del absolutismo en España después de la anarquía liberal de las Cortes de Cádiz.
Firmaban la carta 69 diputados partidarios del Antiguo Régimen, solicitando que se anulase la Constitución de 1812, cosa que el siniestro Fernando VII llevó a cabo. La carta ha pasado a la historia como el Manifiesto de los Persas.
Cuidado con la reaccion
de los persas cuando pierden a su jefe.



