Analizando noticia… por favor espera.
La justicia tardía es en la práctica una negación. No terminamos de lograr el propósito que se busca de que las partes encuentren respuestas a sus conflictos de cualquier naturaleza.
Ha de ser una fuente de equilibrio entre quienes entran en dificultades, o para encontrar protección ante cualquier tipo de violación de derechos o de abusos.
Nuestros procesos resultan tan largos que se hacen fastidiosos y las víctimas terminan desamparadas. Esta realidad es tal vez la mayor causa de la desconfianza sobre nuestro sistema judicial.
La gestión colapsa ante las chicanas y los subterfugios de quienes procuran alargar los procesos como su principal estrategia.
Si la justicia se diluye se hace poco útil.
(function(d, s, id) {
var js, fjs = d.getElementsByTagName(s)(0);
if (d.getElementById(id)) return;
js = d.createElement(s); js.id = id;
js.src = «//connect.facebook.net/es_LA/sdk.js#xfbml=1&version=v2.9&appId=203571673042101»;
fjs.parentNode.insertBefore(js, fjs);
}(document, ‘script’, ‘facebook-jssdk’));



