Isabel Pardo de Vera fue la máxima responsable, como presidenta de ADIF, de la compra urgente a Soluciones de Gestión de cinco millones de mascarillas cuando se declaró la pandemia por la Covid-19. También pasó por sus manos el currículum de Jéssica Rodríguez, examinante del entonces ministro de Fomento José Luis Ábalos, que fue enchufada en dos empresas públicas.
Esta tarde Pardo de Vera, que está investigado en la Audiencia Nacional, se sentó ante el Tribunal Supremo para declarar como testigo en el juicio por el llamado caso Mascarillas, que se sigue contra Ábalos, su ex asesor Koldo García y el comisionista Víctor de Aldama.
Pardo de Vera defendió que la contratación de mascarillas a través de Adif fue una decisión del Ministerio y que ella no recibió “ninguna instrucción” para que Soluciones de Gestión fuera la adjudicataria. Añadió que no fue ella quien escogió a esta compañía, que la decisión fue del comité de Adif y que se tomó porque otras empresas no tenían capacidad de traer tantas mascarillas y también porque la empresa ya había hecho un porte con Puertos del Estado y había sido satisfactoria.
La operación fue “impecable”, por tiempo, precio y calidad, remachó, pese a que Soluciones de Gestión está en el punto de mira de este proceso al ser presuntamente la empresa utilizada por la trama para cobrar comisiones.
Lo que sí reconoció la ex presidenta de Adif es que Koldo García fue quien puso el nombre de Soluciones de Gestión sobre la mesa, pues la compañía ya había sido contratada por Puertos del Estado para suministrar otros ocho millones de mascarillas y que ella trasladó ese nombre a los órganos de contratación de Adif. Otro testigo, Íñigo Rotaeche, director de Soluciones de Gestión, podría haber aportado más datos sobre estas compras de mascarillas, pero se acogió a su derecho a no declarar al estar investigado en una causa relacionada.
Pardo de Vera indicó también que ignoraba que Aldama tenía relación con Soluciones de Gestión. Lo que sí sabía la ex presidenta de Adif es quién era Aldama. Lo conocía porque era el hermano de la escolta del anterior ministro de Fomento, así se lo habían presentado, y “era una persona que estaba por el Ministerio de forma muy habitual”.
Habitual pero extraña. Pardo de Vera vio a Aldama en el despacho de Ábalos por primera vez a finales de 2018 y luego en muchas otras ocasiones: «Estaba por allí y le preguntó a Ábalos que quién era ese señor que estaba en el área reservada del ministro. Me extrañaba que una persona que no era del Ministerio estuviera allí de forma tan frecuente. Se lo preguntó al ministro y se extrañó. Me dijo que era un amigo de Koldo y que se enteraría».
Pardo de Vera añadió que vio a Aldmaa con Koldo en el despacho del ministro pero sin Ábalos presente. “Me chocaba porque lo veía poco ético y profesional”, indicó. Según su versión, después de aquella conversación, a mediados del 2020, ya no le volvió a ver más, “lo que no significa que no fuera cuando yo no estaba”.
Otro testigo, José Luis Rodríguez, guardia civil asignado a Nuevos Ministerios, corroboró el relato de Pardo de Vera. explicó que Aldama “entraba en el Ministerio sin que nadie le dijera nada”. El comisionista iba a la “zona noble con frecuencia”. “A veces por la mañana, otras por la tarde y, en ocasiones, mañana y tarde y hasta aparcaba sin problemas en el estacionamiento exclusivo” para altos cargos.
El ministro me dijo que Aldama era un amigo de Koldo”.
Respecto a su intervención en la contratación de Jéssica Rodríguez, ha aclarado que Koldo García le mandó el currículum de “esta señora”. Me pidió que lo remitiera a Ineco, nada que ver con ADIF. «Sólo me enviaron el currículum. Nunca lo transmití como una exigencia. Lo que hice fue trasladárselo a la presidente de Ineco», ha señalado.
Pardo de Vera sobre Jéssica Rodríguez: “enviar un currículum no supone nada”
Su papel se limitó a remitir el currículum que a su vez le habían enviado por parte del gabinete del misnitro, para ver si había una vacante o encajaba su perfil. Según ha defendido, “mandar un currículum no supone nada”.
A preguntas del jefe fiscal de Anticorrupción, Alejandro Luzón, explicó que esa fue su intervención. Sin embargo, en la medida que se fue desarrollando el interrogatorio reconoció que Koldo García le avisó que “esta señora” no iba a acudir a la entrevista, mensaje que ella remitió a Ineco. Ella, dice, después no supo si le habían contratado. Si transmitió este currículum y estos mensajes es por “respeto institucional al ministro”.
Ahora bien, Ábalos nunca le llamó para la contratación de Rodríguez, aunque ella remitió el currículum porque García le pidió ayuda o si no “José le corta los huevos”.

Por otro lado, la expresidenta de ADIF ha aclarado que cuando el asesor del ministro le remitió este currículum, no sabía quién era. “Debí ser la última en enterarme que el ministro tenía una relación con esta persona”, añadió.
A pesar de no saber nada de su contrato, un exalto cargo de ADIF le hizo saber que se iba a dar por concluido el contrato de Rodríguez, que trabajaba para Ineco aunque su cliente era la empresa ferroviaria. Fue justo ahí cuando ella se enteraría de la relación de Ábalos con “esta señora”.
«Al ver que existía un conflicto de intereses, llamé al ministro y le dije que no era posible mantener la relación contractual con esta persona. El ministro me digo: ‘lo que tu hagas, faltaría más, estará bien hecho».
Pardo de Vera ha aprovechado para calificar a Koldo García como una persona que «no responde a los estánderes institucionales de un organismo público en forma a lo que yo estoy acostumbrada en mi trayectoria profesional. No he conocido una persona así jamás», ha espetado.





