El Galaxy S26 todavía no está en la calle y, aún así, Samsung ya está moviendo fichas como si tuviera un incendio detrás. No por el diseño, ni por la cámara, ni por una función nueva de IA para presumir en el escenario, sino por algo mucho menos vistoso y bastante más determinante: la memoria DRAM.
Cuando ese componente se encarece y escasea, el “móvil nuevo” deja de ser un producto y pasa a ser una pelea de suministro, márgenes y sincronización. Y ahí es donde encaja la noticia: Samsung quiere sentarse con Micron en el CES 2026 para evitar que el lanzamiento del Galaxy S26 se convierta en un problema de stock o en una subida de precio difícil de justificar.
El componente que te sube el precio sin que lo notes
En la gama alta actual, la memoria no es un detalle. En un teléfono como el Galaxy S26, la DRAM (en concreto, módulos LPDDR5X) es la que sostiene la multitarea, los procesos pesados, la fotografía computacional y buena parte de las funciones de IA que trabajan en segundo plano. No se “ve”, pero se paga.
El problema es que ese pago se está disparando. El costo de los módulos LPDDR5X habría pasado de unos 30 dólares a alrededor de 70 dólares en lo que va de año. Es una subida que, cuando la multiplica por millones de unidades, deja de ser una anécdota y se convierte en una línea roja para cualquier fabricante.

La IA está reordenando prioridades en toda la industria
La explicación de fondo es bastante terrestre.: la demanda de memoria para servidores y centros de datos de IA está empujando el mercado hacia donde hay más dinero. Si eres un gran fabricante, tiene sentido priorizar contratos más rentables y previsibles. Si eres una marca de móviles, eso significa competir por capacidad de producción con un sector que ahora mismo paga más y compra a lo grande.
Esto se puede resumir en una idea clave: muchas compañías están dejando el foco en memoria para móviles para volcarse en la destinada a servidores de IA, y esa reasignación de recursos es justo lo que alimenta la escasez y la presión de precios.
La reunión con Micron en el CES no es postura
que TM Roh (Samsung) y Sanjay Mehrotra (Micron) se reúnen durante el CES 2026 no suena una foto bonita de feria, suena con urgencia. La intención sería asegurar suministro suficiente y, sobre todo, cerrar condiciones que permitan mantener la producción del Galaxy S26 estable a nivel global.
Aquí hay otro detalle que cambia el tablero.: Micron, según el mismo artículo, habría pasado de acuerdos a largo plazo a contratos más cortos, trimestrales, lo que introduce incertidumbre y hace más difícil planificar costes y volúmenes. En un lanzamiento masivo, esa inestabilidad se nota rápidamente: menos unidades, más escalas de precio o ajustes internos para cuadrar números.
Si este pulso no se resuelve bien, lo más probable es que el golpe llegue por tres vías bastante claras:
- Precio de salida más alto: Especialmente si el coste de la memoria no se puede absorber sin recortar margen.
- Stock más ajustado en las primeras semanas: típico cuando hay cuellos de botella en componentes críticos.
- Decisiones de configuración: más variantes, repartos distintos de RAM según mercado o cambios de estrategia de proveedores.

De momento, lo que se espera es un debut en febrero con tres modelos y un reparto de chips por regiones (Exynos y Snapdragon según mercado, con Ultra globalmente con Qualcomm), algo que encaja con el patrón de Samsung en los últimos años.
Imágenes | Ricardo Aguilar con edición
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