En el marco del Día Mundial del Cáncer Infantil, que se conmemora cada 15 de febrero, la conversación sobre esta enfermedad vuelve a ocupar un lugar central en la agenda de salud pública. Pero este año el énfasis no está únicamente en los avances médicos o en las cifras epidemiológicas, sino en un mensaje más amplio: el tratamiento del cáncer infantil no ocurre solo en el hospital. Ocurre también en el hogar, en el colegio, en el trabajo de los padres y en la comunidad que rodea al niño y su familia.
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Ese es el llamado que hacen la Clínica del Country y la Clínica La Colina, que este febrero se suman al movimiento global bajo el lema internacional ‘Demostrando el Impacto: Del Desafío al Cambio’. La consigna resume una visión que trasciende la atención médica tradicional y pone en primer plano el papel de la sociedad en la supervivencia y el bienestar de los niños con cáncer.
Tratamientos como quimioterapia, inmunoterapia y cirugía mejoran las tasas de recuperación en niños. Foto:iStock
Los datos del cancer infantil en Colombia
En Colombia, según datos de Globocan, la incidencia anual estimada es de 2.115 nuevos diagnósticos en niños, niñas y adolescentes, un dato que confirma que el cáncer pediátrico sigue siendo una prioridad de salud pública. Para 2024, los tipos de cáncer más frecuentes en la población pediátrica colombiana son las leucemias, los linfomas, los tumores de cerebro y del sistema nervioso central y los cánceres de riñón.
En términos de mortalidad, las leucemias encabezan la lista, con 243 muertes, seguidas por los tumores del sistema nervioso central, con 126 fallecimientos, cifras que reflejan la agresividad de estas patologías y la necesidad de un abordaje oportuno.
La distribución geográfica de los casos también evidencia desigualdades. Según los datos citados en la infografía, departamentos como La Guajira, Meta, Atlántico, Tolima y Amazonas presentan las tasas de incidencia ajustadas por edad más altas en niños, mientras que en niñas se repiten territorios como La Guajira, Tolima, Norte de Santander, Risaralda y Bogotá. Estos contrastes territoriales subrayan la importancia del acceso equitativo al diagnóstico y al tratamiento, uno de los ejes de la campaña global que en 2026 llega a su año final.
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“Entender el cáncer salva vidas”, insiste la doctora Isabel Cristina Sarmiento Urbina, jefa de Oncohematología Pediátrica de la Clínica del Country. Para el especialista, la atención integral de los niños con cáncer es un llamado a la acción inmediata: “El acceso oportuno y equitativo son caminos hacia el cambio real”. Su enfoque pone el acento no solo en la tecnología médica, sino en la capacidad del sistema y de la sociedad para responder sin barreras administrativas ni retrasos que comprometan el pronóstico.
Detectar el cáncer infantil a tiempo aumenta las probabilidades de curación hasta en un 80%. Foto:iStock
Desde esa mirada, el tratamiento del cáncer infantil se concibe como un proceso colectivo. Aseguradores y entidades de salud tienen la responsabilidad de garantizar un acceso sin trabajo; el entorno escolar debe ofrecer flexibilidad para que el niño mantenga su vínculo con el aprendizaje y sus pares; el mundo laboral está llamado a ejercer empatía con los padres, permitiendo que el cuidado del hijo sea compatible con la estabilidad económica; y la comunidad —vecinos, amigos, redes cercanas— cumple un rol clave al brindar apoyo emocional y logístico.
La salud mental del núcleo familiar es otro pilar de esta red de cuidado. El diagnóstico de cáncer infantil impacta a padres, hermanos y cuidadores, alterando la cotidianidad y generando cargas emocionales profundas. «El cáncer infantil es un diagnóstico que impacta a todos en la familia. La compasión de una comunidad que cuida es fundamental para que transiten de la mejor forma el camino del tratamiento», enfatiza la doctora Sarmiento.
Los tumores en el sistema nervioso central son una de las principales causas de mortalidad por cáncer. Foto:iStock
En este contexto, la Clínica del Country y la Clínica La Colina destacan un modelo que combina detección temprana, atención centrada en la familia y humanización del cuidado. Controles pediátricos regulares para identificar signos de alerta, espacios diseñados para que los niños sigan siendo niños incluso durante tratamientos de alta complejidad y un acompañamiento emocional constante forman parte de un enfoque que busca ir más allá de la excelencia clínica.
GANAR CAICEDO
Periodista de Medio Ambiente y Salud
@CaicedoUcros
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