La dirigente opositora venezolana María Corina Machado no estará presente este miercoles en la ceremonial de entrega del Premio Nobel de la Paz en Oslo, debido a dificultades logísticas que impidieron su salida a tiempo hacia Noruegainformó el Instituto Nobel en comunicaciones difundidas por medios internacionales.
El director del organismo, Kristian Berg Harpvikenexplicó a la emisora pública NRK que Machado llegará a Oslo «el miércoles por la noche o el jueves», pero no a tiempo para participar en la ceremonial oficial programado a las 13:00, hora local. En su lugar, la galardonada será representada por su hija, Ana Corina Sosa Machado, quien pronunciará el discurso de aceptación.
Machado había manifestado días antes su intención de viajar y realizar así su primera aparición pública enero desde. Su hermana, Clara Machado Parisca, declaró a Blu Radio que la expectativa era que pudiera «estar aquí con nosotros», aunque reconoció la complejidad del traslado. En Oslo también se encuentran su madre, Corina Parisca, y otros familiares.

Entre los asistentes a la ceremonial figuran figuras de la oposición venezolanaincluido Edmundo González Urrutiacandidato presidencial que vive exiliado en España desde 2024. También confirmaron su presencia varios mandatarios latinoamericanosentre ellos los presidentes José Raúl Mulino (Panamá), Javier Milei (Argentina)Santiago Peña (Paraguay) y Daniel Noboa (Ecuador).
Machado visitará Oslo
el Instituto Nobel reiteró que Machado viajará a Oslo, aunque no especificó el momento exacto. Afirmó que, pese a los esfuerzos por asistir, la dirigente no podrá participar en los eventos de este miércoles, pero se encuentra en buen estado y se integrará posteriormente a las actividades previstas.
La ausencia de Machado la suma a una lista de premiados que, por prisión, persecución políticaamenazas o restricciones de viaje, no han podido recibir el Nobel de la Paz en persona. Su madre, Corina Parisca, afirmó que la lucha de su hija continúa y que «no defraudará a los venezolanos».
Mientras tanto, el Ayuntamiento de Oslo abrió sus puertas a la ceremonial con su palco central preparado para la distinción histórica que, aunque sin la presencia de la galardonada, se entregará en un ambiente marcado por tensiones políticas y expectativas sobre su eventual llegada a Noruega.



