La comprension medica sobre las enfermedades de la memoria Ha experimentado una transformación radical en las últimas tres décadas.
Según la neuróloga española Celia Pérez, la terminología que solía dominar las conversaciones médicas y familiares ha quedado obsoleta.
Hace treinta años existía una gran indefinición en el sector. En aquel momento predominaba el término «demencia senil»una etiqueta que se utilizaba para describir luna pérdida de facultades en personas mayores de 65 años y que, por entonces, carecía de tratamiento.
Hoy, la realidad en las consultas es diferente. “Ese diagnóstico, nosotros en las consultas, hace mucho que no lo damos”, aclara Pérez. Aunque la población todavía utiliza el término ocasionalmente, los especialistas puntualizan que La demencia más frecuente es el alzhéimer, aunque existen otras variantes.
Esta bebida ayudaría a prevenir la demencia. Foto:iStock
La importancia vital de un diagnóstico precoz
A pesar de que a menudo surge la duda sobre la utilidad de diagnosticar una enfermedad que durante mucho tiempo no tuvo cura, la detección temprana es fundamental.
Permitir que el paciente conozca su situación facilitar la toma de decisiones cruciales sobre su futuro, como definir cómo quiere ser cuidado o resolver asuntos pendientes, especialmente si la persona aún se encuentra en etapa laboral activa.
Además, el diagnóstico temprano abre la puerta a intervenciones no farmacológicas ya la adopción de hábitos que pueden ralentizar la evolución de los síntomas.
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“Cuanto antes diagnosticamos una enfermedad, antes podemos poner en marcha una serie de medidas que van a ser importantes para la persona”, señala la especialista del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac).
Una nueva era de tratamientos farmacológicos
El panorama actual se define como una etapa. “esperanzadora y exigente” debido a la llegada de los primeros tratamientos modificados de la enfermedad.
Tras descubrirse que en el Alzheimer la proteína amiloide se deposita entre las neuronas formando placas, se han desarrollado fármacos que actúan como anticuerpos monoclonales para impedir dicha formación.
La aprobación de estos medicamentos ha seguido ritmos distintos a nivel global. Mientras la FDA en Estados Unidos dio luz verde al lecanemab en 2023 y al donanemab en 2024la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) mostró mayor cautela, autorizando el lecanemab recientemente tras revisar que los beneficios superan los riesgos.
No obstante, la administración de estos nuevos fármacos plantea desafíos logísticos importantes. A diferencia de una pastilla que se toma en casa, estos tratamientos son intravenosos y requieren visitas al hospital de día.
Además, los pacientes deben someterse a resonancias periódicas para controlar posibles efectos secundarios gravescomo inflamaciones o hemorragias cerebrales, lo que supondrá una carga considerable para el sistema sanitario.
El olvido es uno de los primeros síntomas de la demencia. Foto:iStock
El valor de las terapias no farmacológicas.
Más allá de los medicamentos, los neurólogos enfatizan la importancia de «recetar» la asistencia a asociaciones de pacientes y la implementación de estilos de vida saludables. Estas preventivas y de mantenimiento son medidas esenciales tanto antes como después de la aparición del deterioro cognitivo.
Para favorecer la evolución de la enfermedad y disminuir los riesgos, los expertos recomiendan una serie de hábitos que deben adaptarse a la realidad de cada paciente:
- Corregir déficits sensoriales como la ordena o las cataratas para mejorar la conexión con el entorno.
- Mantener un control estricto de los factores de riesgo cardiovascular.
- Asegurar una higiene del sueño adecuada para el descanso cerebral.
- Evitar el sedentarismo y los hábitos tóxicos.
- Realizar ejercicio físico de manera regular.
- Lleve una dieta adecuada y equilibrada.
- Fomentar la estimulación cognitiva intelectual.
La doctora Pérez destaca que Estas actividades deben individualizarse. Mientras que para algunos acudir a un centro de día es beneficio, para otros en entornos rurales, mantener sus rutinas de campo, cuidar animales o socializar con vecinos constituye una terapia igualmente válida.
“Cualquier actividad que te obligue a madrugar, a tener un horario, a socializar, es beneficiosa”, concluye la neuróloga.
*Artículo desarrollado con apoyo de IA y revisado por un periodista.



