El presidente Juanma Moreno Bonilla convocó a los medios trece minutos antes de anunciar ayer la fecha de las decisivas elecciones andaluzas el próximo 17 de mayo.
La comunidad más poblada de España -8,7 millones de habitantes- todavía andará con la resaca de la Feria de Abril de Sevilla cuando comience la campaña electoral y la terminará justo con los preparativos del Rocío que empieza el 22 de mayo.
¿Podría haber convocado más tarde? Sin duda. Las elecciones de 2022 se celebraron el 19 de junio y por lo tanto tenía margen legal para incluso esperar a que hubiera terminado la visita del Papa a España, del 9 al 12 de junio, pero algunos factores le han llevado a hacer esta convocatoria relámpago. Veamos.
La prensa meridional asegura esta mañana que en los últimos sondeos internos del PP está cerca de mantener la mayoría absoluta que obtuvo en 2022. Un objetivo que meses atrás, con la crisis de los cribados del cáncer de mama, se había alejado.
Vox -el peor adversario electoral del PP y, al tiempo el único aliado posible- carecía hasta anoche de candidato oficial. Casi todo el mundo da por hecho que será el actual portavoz en el parlamento regional, Manolo Gavira aunque también se ha barajado el nombre de la egabrense Pepa Millán, portavoz en el Congreso.

Pero hay otro factor menos coyuntural: Moreno Bonilla lanza su convocatoria en plenas negociaciones para la formación de los gobiernos de Extremadura, Aragón y Castilla y León, los tres con la misma combinación: presidencia del PP y Vox como aliado conflictivo.
Moreno Bonilla necesita potenciar su imagen de presidente estable, sereno y moderado en todo. Tal vez considere que las escaramuzas de las tres regiones pendientes de investidura le pueden ayudar a afianzar ese mensaje y señalar a Vox como un agente desestabilizador en el que no hay que confiar.
Más razones. De acuerdo con la convocatoria, las coaliciones electorales tienen hasta el día 6 de abril, esto es 13 días a contar desde hoy mismo.
Es inimaginable que la izquierda de la izquierda, con su particular trifulca, sea capaz de concretar una coalición solvente en tan poco tiempo y por lo tanto lo más probable es que haya tres candidaturas a la izquierda del PSOE, la liderada por Antonio Maíllo de Izquierda Unida, Por Andalucía; la de Podemos -que pese a estar hasta ahora integrada con IU apuesta por tener su propia lista- y la de Adelante Andalucía.
Puede resultar insignificante pero cada voto cuenta. En 2022 cuando Moreno Bonilla alcanzó su primera mayoría absoluta, las candidaturas del PP se beneficiaron de la mayoría de los restos provinciales -los últimos diputados elegidos fueron casi siempre para el Partido Popular con escaso margen sobre el resto de candidaturas- y una coalición amplia de la izquierda de la izquierda podría alterar los restos.
Al riesgo de una izquierda fraccionada -lo que implica que muchos votos pueden traducirse en nada- se suma un PSOE debilitado. Las encuestas publicadas sitúan al partido socialista con una expectativa del 20% de los votos, esto es, la mitad de los pronósticos del PP que supera el 40%.

La convocatoria pilla a María Jesús Montero, aún en la vicepresidencia primera del Ejecutivo de Pedro Sánchez y obliga a una crisis de gobierno fulminante. Cuanto más ruido, mejor para Moreno Bonilla. Montero, que fue consejera de Sanidad y Hacienda en el gobierno andaluz, lleva meses “bajando” a Andalucía todas las semanas pero compaginando su actividad preelectoral con su agenda en la vicepresidencia.
Último factor: la guerra y sus consecuencias. Esta mañana nos hemos despertado por nuevos ataques a instalaciones energéticas y Siria ha recibido los primeros bombardeos en su territorio. La previsión de una extensión de la guerra puede haber aconsejado al presidente de la Junta a darse prisa antes de que el shock energético se complique todavía más con los efectos indeseados en una comunidad que, pese al crecimiento sostenido de los últimos años, es tan vulnerable como el resto del país.




