Por estos días, cuando la incertidumbre sobre el futuro del sistema de salud colombiano se cruza con una campaña presidencial en marcha, una pregunta empieza a ganar fuerza: ¿qué viene realmente para el sistema de salud en el país?
Para Johnattan García Ruiz, investigador en sistemas de salud global, MBA de la Universidad de Oxford y magíster en Salud Pública de la Universidad de Harvard, la respuesta no puede entenderse de manera aislada. Colombia forma parte de un tablero regional en el que las cinco principales economías de América Latina enfrentan un mismo dilema: reformas ambiciosas que chocan con límites fiscales e institucionales.
En un análisis sobre Argentina, Colombia, Chile, México y Brasil, García Ruiz sostiene que “el problema en común es la brecha entre la ambición política y la capacidad institucional de ejecución”, una tensión que marcará el rumbo de la salud pública en 2026.
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Colombia: reforma bloqueada y un sistema bajo presión
En el caso colombiano, el diagnóstico de García Ruiz es claro. El presidente Gustavo Petro apostó su capital político a una reforma estructural que buscaba desmontar el modelo de aseguramiento privado basado en las EPS y concentrar el financiamiento en la Dirección, con gestores de orientación estatal. Aunque la iniciativa fue aprobada en la Cámara de Representantes en marzo de 2025, terminó archivada en la Comisión Séptima del Senado en diciembre, por segunda vez consecutiva.
Para García Ruiz, el bloqueo no fue solo político. La reforma encontró resistencia en “una coalición inusual de grupos de pacientes, asociaciones médicas, centros de pensamiento, investigadores académicos y la industria privada”, que coincidieron en advertir riesgos de fragmentación, problemas financieros y la ausencia de un plan de transición creíble. A eso se suma un déficit estructural del sistema estimado en 29 billones de pesos.
El presidente Gustavo Petro. Foto:Presidencia
Pese a ello, el Gobierno ha insistido en la transformación del sistema vía decreto, y los indicadores muestran que los resultados no han sido positivos. “Las tutelas en salud alcanzaron 265.173 en 2024, un aumento del 34,1% frente a 2023, y se proyecta que en 2025 lleguen a 320.000”, señala el análisis. A esto se suma la situación de Nueva EPS, con 11 millones de afiliados, intervenida por el Gobierno y enfrentando restricciones de servicios por deudas impagas, en un contexto en el que cerca de la mitad de la población asegurada está hoy bajo responsabilidad directa del Estado.
De cara a 2026, la salud aparece entre las tres principales preocupaciones de los respondientes. Con la reforma archivada y una apelación aún pendiente, García Ruiz advierte que “el presidente entrante deberá enfrentar un sistema bajo presión financiera y operativa significativa”, independientemente de quién gane las elecciones. La pregunta clave, subraya, es “qué marco de política reemplazará a la reforma fallida”, porque los ajustes ya no son opcionales.
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Argentina: austeridad con costos visibles
El contraste regional refuerza la advertencia. En Argentina, la administración de Javier Milei aplicó recortes profundos: el presupuesto del Ministerio de Salud cayó cerca de un 48% en términos reales y se eliminó más de 2.000 cargos. “No pudo ser en un peor momento”, apunta García Ruiz, al recordar que en 2025 se dispararon enfermedades transmisibles como el sarampión, la hepatitis A y la tuberculosis.
Aunque el presupuesto de 2026 introdujo un aumento real del gasto en salud, este sigue casi 25% por debajo de los niveles de 2023. La desregulación del sistema de obras sociales, agrega el experto, fue “disruptiva”, especialmente para unas 200.000 personas que perdieron cobertura privada y migraron al sistema público.
Javier Milei, presidente de Argentina. Foto:AFP
Chile: cambio político, agenda inconclusa
En Chile, 2025 estuvo marcado por la implementación de la Ley Corta de Isapres y por la elección presidencial que llevó a José Antonio Kast al poder. El país avanzó en correcciones de precios y amplió de forma histórica la cobertura garantizada de salud, pero dejó inconclusa la reforma estructural de su seguro público.
Según García Ruiz, una de las grandes incógnitas de 2026 será si “los avances en equidad de precios y ampliación de cobertura continúan o se redirigen bajo una administración socialmente conservadora”, en un contexto en el que la salud no es prioridad central de la nueva agenda gubernamental.
José Antonio Kast se posesionó como presidente electo de Chile el 14 de diciembre de 2025. Foto:AFP
México: ambición frente a límites de ejecución
México representa otro tipo de riesgo. El gobierno de Claudia Sheinbaum consolidó IMSS-Bienestar y lanzó programas ambiciosos de atención domiciliaria y acceso a medicamentos. Sin embargo, García Ruiz advierte que “la brecha entre las metas declaradas y la ejecución operativa sigue siendo amplia”. El gasto público en salud cayó a niveles históricamente bajos y el país invierte apenas el 2,5% del PIB en salud, muy lejos del 6% recomendado por la OPS.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Foto:EFE
Brasil: expansión gradual con restricciones fiscales
Brasil, en cambio, optó por una expansión incremental del Sistema Único de Salud (SUS), con aumentos presupuestales moderados, líneas de crédito para infraestructura y programas como Mais Médicos. Para García Ruiz, el debate de fondo es si “la inversión incremental puede seguir el ritmo de las necesidades de un sistema que muchos analistas consideran estructuralmente subfinanciado”, especialmente de cara a las elecciones de 2026.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. Foto:EFE
Un desafío compartido
Más allá de las diferencias, el experto resume la lección regional de la siguiente manera: “Lograr la cobertura universal de salud exige no solo voluntad política en el momento de la reforma, sino un compromiso sostenido durante las transiciones, las presiones fiscales y el lento trabajo de la implementación institucional”.
Para Colombia, esa advertencia llega en un momento crítico. Con la reforma caída, el sistema tensionado y la decisión en manos del próximo gobierno, 2026 no será el año de las promesas, sino el de las definiciones.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medio Ambiente y Salud
@CaicedoUcros
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