Una investigación reciente de dos científicos iraníes propone, por primera vez, una cifra concreta sobre cuánto tiempo podría sobrevivir una civilización avanzada antes de desaparecer. Su conclusión no favorece un futuro cósmico lleno de vecinos: si la vida inteligente es común, la mayoría de las civilizaciones durarían menos de 5.000 años.
Una civilización con ese límite simplemente no vive lo bastante en términos galácticos. Las señales tecnológicas que emiten o reciben llegarán demasiado tarde; cualquier civilización podría detectar solo el eco de otra que ya se extinguió. Además, incluso viajar a otro planeta habitable a un 10% de la velocidad de la luz tomaría milenios, casi la mitad de la vida promedio estimada.
Los autores aclaran que sus resultados, aún pendientes de revisión formalno predicen el destino de ninguna civilización. Más bien establecen restricciones matemáticas derivadas del silencio cósmico que hemos observado hasta ahora.
¿Cómo llegaron a la cifra de 5.000 años?
El cálculo surge de combinar una versión simplificada de la ecuación de Drake (la fórmula para calcular el número de civilizaciones en la galaxia) con un supuesto extremadamente optimista: que todos los planetas habitables de tipo terrestre terminan produciendo una civilización tecnológica.
Si eso fuera cierto, la Vía Láctea debería estar llena de sociedades avanzadas coexistiendo hoy. Pero como no se ha detectado ni una, la única manera de que el número actual sea “uno” (nosotros) es que la vida media de cada civilización sea muy corta. Al sustituir estos valores en la ecuación, el resultado cae en un rango diminuto: alrededor de 5.000 años.
Más allá del cálculo, los científicos señalan una evidencia aún más contundente. Se trata del cono de luz de la galaxia, o todo lo que podemos ver del pasado de la Vía Láctea gracias al espectro radioeléctrico.
La luz tarda unos 100.000 años en cruzarla, así que cualquier civilización que haya emitido señales tecnológicas en ese período debería ser detectable hoy. No es necesario que sigan existiendo: basta con que hayan transmitido en algún momento dentro de esa ventana. Sin embargo, no recibimos señales ni rastros tecnológicos en esos 100.000 años de historia observables, lo que sugiere que las civilizaciones longevas, si existen, no emiten señales detectables o son extremadamente raras.
Los autores insisten en que este límite solo sirve para interpretar la paradoja de Fermi. Otras explicaciones siguen sobre la mesa. Quizás las civilizaciones no quieren ser encontradas, quizás usan tecnologías indetectables o quizás la humanidad llegó demasiado pronto al escenario cósmico. Tampoco especulan sobre las causas del posible colapso. En 5.000 años, una civilización avanzada podría desaparecer por guerras, colapso ambiental o incluso por su propia tecnología.



