Close Menu
LISTIN DIARIO – RD EN VIVO Noticia de ultimo minutoLISTIN DIARIO – RD EN VIVO Noticia de ultimo minuto

    Subscribe to Updates

    Get the latest creative news from FooBar about art, design and business.

    What's Hot

    Tanques de almacenamiento de agua o bombas de tiempo

    31 de marzo de 2026

    ¿Qué hizo caer al fiscal Aurelio Valdez Alcántara?

    31 de marzo de 2026

    «Estrella» de TikTok es acusada de múltiples agresiones sexuales en Nueva York

    31 de marzo de 2026
    Facebook X (Twitter) Instagram
    • Sobre Nosotros
    • Contáctanos
    Facebook X (Twitter) Instagram Pinterest Vimeo
    LISTIN DIARIO – RD EN VIVO Noticia de ultimo minutoLISTIN DIARIO – RD EN VIVO Noticia de ultimo minuto
    • Home
    • Deportes
    • Economía
    • Entretenimiento
    • Internacionales
    • Nacionales
    • Política
    • Salud
    • Tecnología
    LISTIN DIARIO – RD EN VIVO Noticia de ultimo minutoLISTIN DIARIO – RD EN VIVO Noticia de ultimo minuto
    Home»Tecnología»una genealogía incómoda de Silicon Valley » Enrique Dans
    Tecnología

    una genealogía incómoda de Silicon Valley » Enrique Dans

    LISTIN DIARIO NOTICIA DE HOYBy LISTIN DIARIO NOTICIA DE HOY31 de enero de 2026No hay comentarios8 Mins Read
    Share Facebook Twitter Pinterest LinkedIn Tumblr Reddit Telegram Email
    Logo de Enrique Dans
    Share
    Facebook Twitter LinkedIn Pinterest Email

    Plantear si existe una relación entre determinadas trayectorias biográficas y los problemas estructurales de la tecnología contemporánea no es un ejercicio de culpabilización retrospectiva, sino un intento de comprensión. La tecnología no surge en el vacío: la diseñan personas concretas, con nombres, apellidos e historias concretas, socializadas en contextos políticos, culturales y morales que dejan huella. Ignorar ese hecho es una forma cómoda y profundamente interesada de despolitizar sistemas que hoy ejercen un poder extraordinario sobre nuestras vidas.

    el segregación racial sudafricano no fue simplemente un régimen político injusto, sino una cosmovisión totalizadora, que normalizaba situaciones que desde cualquier punto de vista humano razonable serían directamente demenciales. Resulta relevante señalar aquí algunas figuras concretas cuya biografía conecta directamente con ese contexto, y cuya influencia posterior en el ecosistema tecnológico global es difícil de subestimar. Elon Musk pasó su infancia y adolescencia en la Sudáfrica del segregación raciales un entorno de privilegio blanco que normalizaba la desigualdad extrema: su desprecio recurrente por la regulación, su concepción instrumental del trabajo y su deriva política cada vez más cercana a posiciones autoritarias no surgen en el vacío. Roelof Bothanieto de Pik Bothaministro clave del régimen, creció en el núcleo mismo del poder sudafricano y hoy es una de las figuras más influyentes del capital riesgo, impulsando modelos empresariales obsesionados con el crecimiento, la extracción y la minimización de cualquier responsabilidad social. David Sacoscriado también en Sudáfrica antes de emigrar, se ha convertido en uno de los defensores más visibles del autoritarismo «eficiente», del trumpismo y de una visión abiertamente reaccionaria de la política y la cultura. Peter Thielaunque nació en Alemania, pasó varios de sus años formativos en Sudáfrica y ha sido quizás el ideólogo más coherente de esta constelación: enemigo declarado de la democraciadefensor del elitismo intelectual y fundador de empresas como Palantir que encarnan una visión del ser humano como objeto de constante vigilancia y control.

    Crecer en ese entorno, incluso sin apoyarlo explícitamente, implicaba normalizar e interiorizar una serie de supuestos: que la asimetría de derechos puede ser racional, que la exclusión es funcional, que la concentración de poder es necesaria para que el sistema «funcione». La socialización opera precisamente ahí, en lo implícito, en lo que no se cuestiona. Un sistema que naturalizaba la jerarquía, convertía la desigualdad en norma y revestía la violencia estructural de legalidad y eficiencia. La socialización opera precisamente ahí, en lo implícito, en lo que no se cuestiona.

    Décadas después, resulta difícil no reconocer ecos de ese marco mental en buena parte de ese discurso tecno-libertario cada vez más dominante. La desconfianza hacia la democracia, presentación como un sistema lento e ineficiente, la fascinación por «figuras providenciales» capaces de «arreglar» problemas complejos desde arriba, la aversión casi patológica a cualquier forma de regulación colectiva. Todo ello configura una visión del mundo donde el poder no necesita legitimarse, solo demostrarse supuestamente eficaz, generalmente acompañado de un simplismo atroz. No es casual que este imaginario se conecte con corrientes reaccionarias y abiertamente fascistas que hoy encuentran en ciertos líderes tecnológicos no solo aliados, sino verdaderos amplificadores.

    La sustitución de la jerarquía racial por una jerarquía tecnológica o meritocrática no supone una ruptura real, sólo un cambio de narrativa. Allí donde antes se hablaba de raza, hoy se habla de talento, coeficiente intelectual, disrupción o superioridad técnica. El resultado, sin embargo, es similar: unos pocos deciden, muchos obedecen. Unos pocos se benefician, muchos absorben los costes. La desigualdad deja de ser un problema político para convertirse en un efecto secundario aceptable del progreso.

    Las grandes plataformas digitales operan como laboratorios perfectos de esta lógica. Un reducido grupo de ejecutivos y accionistas definen arquitecturas de poder que condicionan el acceso a la información, la visibilidad pública, las relaciones sociales y, cada vez más, los procesos democráticos. Miles de millones de personas quedan algunas a sistemas opacos, no negociables y diseñados específicamente para maximizar la extracción de datos y la rentabilidad. La transformación de X, antes Twitter, bajo el control de Elon Musk es un ejemplo especialmente revelador: una plataforma convertida deliberadamente en laboratorio de radicalizacion politicadonde la amplificación algorítmica del conflictoel acoso y la desinformación no es un fallo del sistema, sino una estrategia consciente presentada como una supuesta «defensa de la libertad de expresión». La rendición de cuentas se diluye, el daño se denomina «externalidad» y la deshumanización se normaliza como una forma de eficiencia operativa.

    El caso de Palantir lleva esta concepción a su expresión más cruda. Su modelo parte de una visión instrumental del ser humano como conjunto de datos procesables, correlacionables y explotables con fines estratégicos.. Personas convertidas en variables, poblaciones en mapas de riesgo, comportamientos en patrones predictivos. La empresa no oculta su cercanía con aparatos militares y policialesni su desprecio por cualquier debate ético que interfiera con la expansión de sus sistemas. Es la lógica del control total envuelta en el lenguaje aséptico de la ingeniería.

    Este ecosistema no se limita al ámbito empresarial: se entrelaza cada vez más con un complejo militar-digital donde convergen vigilancia, armamento, inteligencia artificial y plataformas privadas, en el que podemos cuadrar, por ejemplo, el fenómeno del hiperdesarrollo del ICE norteamericano durante el segundo mandato de Donald Trump. La promesa de seguridad sirve para justificar una expansión paramilitar sin precedentes de tecnologías intrusivas, mientras la frontera entre lo público y lo privado se desdibuja deliberadamente. El resultado es una infraestructura de poder difícilmente compatible con sociedades abiertas.

    El libertarismo tecnológico cumple aquí una función clave como mecanismo de blanqueo moral. Al presentar decisiones profundamente políticas como simples resultados de mercado o inevitabilidades técnicas, permite ejercer poder sin asumir responsabilidad democrática. «El algoritmo decide», «el mercado lo corrige», «la tecnología es neutral»: fórmulas que recuerdan inquietantemente a viejas justificaciones de la desigualdad, cuando esta se presentaba como un supuesto «orden natural». La diferencia es que ahora la jerarquía no se basa en la raza, sino en los datos, el capital y el control de infraestructuras. Del mismo modo que el segregación racial Justificaba su violencia estructural en nombre de la eficiencia económica y la estabilidad del sistema, la eficiencia algorítmica contemporánea se utiliza para legitimar la exclusión, la vigilancia y la amplificación del daño social: lo que optimiza métricas no necesita justificar sus consecuencias humanas.

    Conviene añadir, además, un elemento que refuerza la relevancia del análisis: la influencia extraordinaria y desproporcionada que este reducido grupo de personas con origen o formación en la Sudáfrica del segregación racial y que caracterizaron en gran medida la diáspora sudafricana y la llamada Mafia de PayPal ha llegado a concentrar es Silicon Valley. No se trata solo de trayectorias individuales de éxito, sino de una red densa de capital, ideología y capacidad de prescripción que ha marcado de manera decisiva la cultura tecnológica dominante. Desde la definición de qué empresas reciben financiación y cuáles no, hasta la normalización de discursos abiertamente antidemocráticos en los círculos de poder tecnológico, esta constelación ha contribuido a moldear un ecosistema donde la concentración de poder, la tolerancia al daño social y el desprecio por los contrapesos institucionales no solo se aceptan, sino que se celebran como señales de audacia y visión.

    Obviamente, no hablamos de «el único factor». Centrarnos en una constelación concreta, la órbita sudafricana de la PayPal Mafia, para iluminar un aspecto poco discutido del ecosistema tecnológico actual, no niega en absoluto que por supuesto existen otras varias genealogías igualmente válidas (desde la financiarizacion Alabama capitalismo de vigilanciapasando por el solucionismoetc.) que podrían y deberían analizarse para completar adecuadamente el panorama. No pretendo explicar ni atribuir a todos los males de Silicon Valley al hecho de que algunas de sus figuras prominentes procedengan de la Sudáfrica del segregación racialeso sería tremendamente simplista, pero sí situar, claramente, uno de sus orígenes.

    Conviene subrayar algo esencial: el contexto no determina de forma automática. Millones de personas crecieron bajo el segregación racial y no desarrollaron visiones autoritarias del mundo. El entorno influye, pero no condena. Sin embargo, cuando varios actores con un poder desproporcionado comparten contextos formativos marcados por la normalización de la desigualdad y acaban promoviendo sistemas tecnológicos que concentran poder, erosionan la democracia y deshumanizan a la sociedad, la pregunta deja de ser incómoda para volverse imprescindible. Obviamente, el riesgo es convertir la biografía sudafricana de Musk, Thiel, Sacks o Botha en una especie de «explicación total» casi determinista, pero más que probar una causalidad lineal, pretende mostrar una resonancia entre una cultura política aprendida en un entorno de jerarquía extrema y ciertas formas actuales de ejercer el poder tecnológico, señalando un patrón sugestivo que merece investigación más profunda.

    No se trata de emitir juicios morales individuales ni de construir relatos conspiranoicos, sino de identificar patrones estructurales. De entender por qué la tecnología que nos presenta como emancipadora termina, con una frecuencia alarmante, reforzando dinámicas de dominación, vigilancia y exclusión. Si seguimos tratando estos resultados como desviaciones accidentales, seguiremos sorprendiéndonos (y apareciendo desarmados) ante ellos.

    Tal vez haya llegado el momento de aceptar que muchos de los problemas del ecosistema tecnológico no son fallos de implementación, sino consecuencias lógicas de una visión del mundo que desconfía de la igualdad, que desprecia la deliberación democrática y que concibe a las personas como medios y no como multas. Sólo cuestionando esas raíces ideológicas podremos aspirar a una tecnología verdaderamente compatible con sociedades libres, pluralistas y humanas. Y si este modelo nos incomoda cuando miramos al pasado sudafricano del segregación racial oa sus descendientes directos, deberíamos incomodarnos aún más cuando comprobamos que, desgraciadamente, es el que gobierna nuestras infraestructuras digitales actuales.

    Comparte esto:

    • Haz clic para compartir en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
    • Haz clic para compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X

    Me gusta esto:

    Me gusta Cargando...

    Relacionado

    Dans Enrique genealogía incómoda Silicon una Valley
    Share. Facebook Twitter Pinterest LinkedIn Tumblr Email
    Previous ArticleEva Longoria, Becky G, Jessica Alba y más de 100 artistas latinos reclaman más «equidad» en Hollywood
    Next Article Serie del Caribe: Tetelo Vargas, 76 años de primer hit de dominicano
    LISTIN DIARIO NOTICIA DE HOY
    • Website

    Related Posts

    Internacionales

    Irán lanza una nueva oleada de misiles; cuatro soldados israelíes mueren en el sur del Líbano

    31 de marzo de 2026
    Nacionales

    Carnaval de Río San Juan, una manifestación de profundo amor al mar

    31 de marzo de 2026
    Salud

    La vida de Jessi Uribe será una serie de televisión. Productor reveló detalles de ‘Dulce Pecado’

    30 de marzo de 2026
    Add A Comment

    Deja un comentarioCancelar respuesta

    Our Picks

    Tanques de almacenamiento de agua o bombas de tiempo

    31 de marzo de 2026

    ¿Qué hizo caer al fiscal Aurelio Valdez Alcántara?

    31 de marzo de 2026

    «Estrella» de TikTok es acusada de múltiples agresiones sexuales en Nueva York

    31 de marzo de 2026

    El PRM elegirá sus nuevas autoridades entre disgustos

    31 de marzo de 2026
    Stay In Touch
    • Facebook
    • Twitter
    • Pinterest
    • Instagram
    • YouTube
    • Vimeo

    Subscribe to Updates

    Get the latest creative news from SmartMag about art & design.

    Top Posts

    La identidad de las víctimas de feminicidio en Bosa: una madre y sus hijas de 17 y 20 años.

    24 de marzo de 202668 Views

    Mujer encontrada sin vida en Sabana Iglesia tras recibir llamada

    29 de marzo de 202624 Views

    Facultades y obligaciones de los órganos auxiliares en el Nuevo Código Procesal Penal – El Nuevo Diario (República Dominicana)

    19 de diciembre de 202523 Views
    About Us

    Listindiario es tu fuente confiable de noticias en la República Dominicana. Nos dedicamos a ofrecer información actual, precisa y relevante en categorías como Política, Economía, Deportes, Tecnología, Salud, Internacionales y Entretenimiento. Nuestro equipo de periodistas y colaboradores trabaja constantemente para mantenerte informado y conectado con los acontecimientos más importantes del país y del mundo.

    Our Picks

    Tanques de almacenamiento de agua o bombas de tiempo

    31 de marzo de 2026

    ¿Qué hizo caer al fiscal Aurelio Valdez Alcántara?

    31 de marzo de 2026

    «Estrella» de TikTok es acusada de múltiples agresiones sexuales en Nueva York

    31 de marzo de 2026

    Subscribe to Updates

    Get the latest creative news from FooBar about art, design and business.

    LISTIN DIARIO – RD EN VIVO Noticia de ultimo minuto
    Facebook X (Twitter) Instagram Pinterest
    • Sobre Nosotros
    • Contáctanos
    • Términos y Condiciones
    • Aviso Legal
    • Política de Privacidad

    © 2025 listindiario.es All rights reserved. Designed by DD.

    Type above and press Enter to search. Press Esc to cancel.

    %d