El próximo 9 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Epilepsia, una fecha en que especialistas del Hospital San Vicente Fundación Medellín llaman nuevamente la atención sobre una alternativa terapéutica que puede cambiar de manera radical los pronósticos de millas de pacientes: la cirugía de epilepsia. De acuerdo con los expertos, cerca del 30% de las personas con esta enfermedad no logra controlar sus crisis con medicamentos, lo que hace indispensable evaluar otras opciones de manejo especializadas para evitar complicaciones graves y mejorar la calidad de vida.
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Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la epilepsia es una enfermedad cerebral crónica no transmisible que afecta a alrededor de 50 millones de personas en el mundo. Pese a su alta prevalencia, sigue siendo una condición rodeada de mitos, miedo y desinformación, factores que dificultan el diagnóstico oportuno y el acceso a tratamientos adecuados. La epilepsia se manifiesta a través de crisis recurrentes que pueden incluir movimientos involuntarios, pérdida de la conciencia, alteraciones del lenguaje, sensaciones inusuales en alguna extremidad o incluso la percepción de luces o formas inexistentes.
El 30 % de los pacientes con epilepsia no controla sus crisis con medicamentos. Foto:iStock
Desde el punto de vista médico, durante una crisis epiléptica se producen unas alteraciones en la actividad eléctrica del cerebro. Las neuronas se comunican mediante impulsos eléctricos y, cuando estas redes funcionan de manera anormal, se generan descargas que interfieren con el funcionamiento habitual del cerebro. Aunque la epilepsia puede presentarse a cualquier edad, es más frecuente en niños pequeños y en adultos mayores, etapas de la vida en las que son comunes infecciones graves, traumatismos craneales, sangrados o infartos cerebrales, situaciones que incrementan el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
Las causas de la epilepsia son diversas. Algunos son prevenibles, como los traumatismos craneoencefálicos, las infecciones del sistema nervioso central —entre ellas meningitis o encefalitis—, las complicaciones durante el parto o las lesiones cerebrales por eventos vasculares en adultos mayores que dejan cicatrices en el tejido cerebral. En otros casos, la enfermedad tiene un componente genético: aunque el cerebro puede verse estructuralmente sano, la comunicación entre sus redes eléctricas no se produce de forma adecuada.
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«El tratamiento inicial de la epilepsia se basa en medicamentos anticonvulsivos, con los que cerca del 70% de los pacientes logra controlar sus crisis. Sin embargo, alrededor del 30% no responde adecuadamente, incluso cuando los fármacos están bien indicados y en dosis correctas. En estos casos hablamos de epilepsia farmacorresistente, definida tras el fallo de al menos dos medicamentos, y es cuando deben evaluarse otras alternativas como dietas específicas, dispositivos de programación cerebral y, especialmente, la cirugía de la epilepsia”, explicó la doctora Yamile Calle, neuróloga del Hospital San Vicente Fundación Medellín.
Hospital San Vicente Fundación. Foto:Hospital San Vicente Fundación.
La decisión de considerar una cirugía no se toma a la ligera. En pacientes con epilepsia farmacorresistente, los especialistas analizan cuidadosamente el equilibrio entre los beneficios esperados y las posibles complicaciones. Aunque toda intervención quirúrgica conlleva riesgos, la epilepsia no controlada también puede tener consecuencias severas, como deterioro cognitivo, problemas de memoria, lesiones por caídas, quemaduras, ahogamientos e incluso la muerte súbita asociada a epilepsia (SUDEP), un evento relacionado con alteraciones respiratorias o cardíacas durante las crisis.
Desde el Hospital San Vicente Fundación Medellín se insiste en que la cirugía de epilepsia no debe verse como una medida desesperada, sino como una opción terapéutica que se evalúa de forma rigurosa cuando los medicamentos no logran controlar la enfermedad. Para ello, se desarrolla un proceso altamente especializado y personalizado, orientado a tomar decisiones seguras para cada paciente.
El impacto de un manejo oportuno y especializado se refleja en historias como la de Olga, una paciente que convivió durante más de 20 años con crisis epilépticas recurrentes e impredecibles. A pesar de haber recibido múltiples tratamientos farmacológicos, su condición afectó de manera significativa su salud y la tranquilidad de su familia. Tras sufrir un accidente por una quemadura, llegó al Hospital San Vicente Fundación Medellín, donde una valoración especializada permitió identificar una epilepsia focal causada por una esclerosis hipocampal, una condición susceptible de tratamiento quirúrgico. En septiembre de 2024 fue intervenida y, desde entonces, no ha vuelto a presentar crisis, ha reducido progresivamente el uso de medicamentos y ha retomado actividades cotidianas que antes no podía realizar.
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Antes de llegar al quirófano, los pacientes pasan por una evaluación exhaustiva a cargo de un equipo multidisciplinario conformado por neurólogos, epileptólogos, neurocirujanos, neuropsicólogos, psiquiatras y expertos en imágenes diagnósticas. El proceso incluye resonancia magnética para identificar lesiones o cicatrices cerebrales, electroencefalogramas prolongados de varios días para registrar las crisis, evaluaciones neuropsicológicas de memoria y atención y, en algunos casos, pruebas más avanzadas para localizar con precisión el origen de las crisis. Con toda esta información, el caso se analiza en junta médica para definir si el paciente es candidato a cirugía y cuál es el procedimiento más adecuado.
«Los resultados de la cirugía de epilepsia pueden ser muy significativos. En casos como la epilepsia del lóbulo temporal, una de las más frecuentes, las cirugías resectivas pueden lograr que hasta el 80 % de los pacientes queden libres de crisis. En técnicas de neuroestimulación, el objetivo es reducir la carga de crisis, con una disminución promedio cercana al 50 %, lo que representa un cambio importante en la calidad de vida», agregó la doctora Calle.
Más allá del control de las crisis, una cirugía exitosa puede traducirse en mayor autonomía, acceso al estudio y al trabajo, y una participación activa en la vida social. Para muchos pacientes, significa recuperar la independencia y la posibilidad de proyectar su vida. En este contexto, el Hospital San Vicente Fundación Medellín destaca su papel en el manejo integral de la epilepsia, combinando equipos especializados, tecnología de diagnóstico avanzado y un acompañamiento continuo enfocado en recuperar la calidad de vida de quienes conviven con esta enfermedad.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medio Ambiente y Salud
@CaicedoUcros
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