Otra compañía que da un paso atrás. Sony anunció recientemente que desde febrero cesará progresivamente el envío de todos sus modelos de grabadoras Blu-ray y confirmará que no existirá una generación posterior que tome el relevo. El mensaje identifica como parte del cierre dispositivos comercializados entre 2023 y 2024, incluidos el BDZ-ZW1900 y las familias BDZ-FBT4200, FBT2200 y FBW2200.

Una categoría muy japonesa. A diferencia de otros mercados donde el Blu-ray quedó asociado sobre todo a la reproducción de películas, en Japón las grabadoras domésticas mantuvieron durante años una función muy concreta, la de grabar emisiones de televisión para verlas después. Esa particularidad explica que el anuncio tiene un impacto directo sobre todo en el consumo local, donde estos equipos seguían presentes en muchos salones. Sin embargo, su también desaparición funciona como una señal simbólica de hasta qué punto incluso los nichos más resistentes empiezan a perder sentido cuando cambian los hábitos de acceso al contenido.
La secuencia temporal. Kyodo News señala que las últimas unidades se enviarán este mes, lo que marca el efectivo final de su presencia comercial. Ese momento llega después de otro paso anterior menos visible: la compañía ya había detenido la fabricación tanto de las propias grabadoras como de los discos grabables aproximadamente un año antes, y la actividad restante se limitaba a completar la salida de producto.
Streaming, y algo más. El entorno de consumo audiovisual ha cambiado hasta el punto de reducir el sentido práctico de dispositivos que durante años fueron cotidianos. Cuando las emisiones pueden verse en cualquier momento desde plataformas en línea, ya sean servicios globales o catálogos bajo demanda de las propias cadenas, grabarlas deja de ser una necesidad central.
Cada vez menos fabricantes. El movimiento de Sony no aparece aislado dentro de la industria. En los últimos años, varios actores relevantes han ido abandonando el mercado del Blu-ray de consumo, reduciendo de forma progresiva el número de compañías dispuestas a sostener esta categoría. Oppo dejó por completo su negocio de reproductores en 2018, Samsung frenó la fabricación de modelos Blu-ray y UHD alrededor de 2019y LG, que seguía siendo uno de los grandes nombres presentes, puso fin a su producción en 2024.

El cierre de estas grabadoras tampoco equivale a la desaparición inmediata del Blu-ray como formato de consumo. Distintos elementos del ecosistema continúan activos, desde reproductores domésticos hasta unidades ópticas para ordenadores y catálogos en disco mantenidos por otras compañías. Esa persistencia, aunque cada vez más vinculada a públicos específicos, muestra que la transición hacia lo digital no borra de golpe las tecnologías anteriores.
Imágenes | Sony | Mateus André
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