Investigaciones previas ya habían mostrado que algunos perros, independientemente de su raza, no solo pueden asociar etiquetas auditivas con objetos específicos, sino también combinar esos conceptos para comunicar necesidades o intenciones. A estos animales se les ha denominado “aprendices de palabras talentosos” y, debido a sus capacidades poco comunes, se han convertido en objeto de estudio en distintos centros de investigación alrededor del mundo.
En uno de los trabajos más recientes, científicos de la Universidad Eötvös Loránd (ELTE), en Hungría, exploraron si estos perros eran capaces de aprender nuevas palabras simplemente al escuchar conversaciones que no estaban dirigidas a ellos de manera explícita.
Para ello, los investigadores evalúan el comportamiento de 10 animales pertenecientes a las razas border collie, pastor alemán, labrador y pastor ovejero australiano miniatura, mediante un enfoque experimental inspirado en métodos utilizados para estudiar la comprensión del lenguaje en niños pequeños. El estudio se estructuró en dos fases claramente diferenciadas.
En el primer experimento, los perros fueron expuestos a dos tipos de situaciones de escucha. En una primera condición, los dueños presentaban a sus mascotas dos juguetes completamente nuevos y repitían el nombre de cada objeto mientras interactuaban directamente con el animal. En una segunda condición, los canes permanecieron como observadores pasivos mientras sus dueños conversaban con otra persona sobre esos mismos juguetes, sin dirigirse de forma explícita al perro.
el trabajo, publicado en la revista Cienciaseñala que cada animal escuchó el nombre de cada juguete nuevo durante un promedio de ocho minutos, distribuidos en distintas sesiones a lo largo del experimento.
Para evaluar el nivel de aprendizaje, los investigadores colocaron los juguetes en una habitación diferente a aquella en la que se habían realizado las sesiones de escucha. Posteriormente, los dueños pidieron a sus mascotas que recuperaron cada objeto pronunciando únicamente su nombre. En esta prueba, el 70% de los perros demostró haber aprendido la nueva etiqueta verbal, con una tasa de aciertos del 80% en el escenario de enseñanza directa y del 100% cuando el aprendizaje se produjo a partir de conversaciones indirectas.
Los perros aprenden igual o mejor que un niño de 18 meses
En la segunda fase del estudio, los científicos analizaron la relación entre la memoria y el lenguaje en estos perros. Para ello, diseñe un experimento basado en el principio de separación temporal. En lugar de permitir que los animales vieran el objeto y escucharan su nombre al mismo tiempo, los investigadores hicieron que los perros observaran primero el juguete y, a continuación, lo ocultaron dentro de un cubo. Más tarde, cuando el objeto ya no estaba a la vista, los dueños pidieron a los perros que lo recuperaran mencionando su nombre.
La mayoría de los bastones con habilidades excepcionales lograron completar la tarea con éxito, lo que indica que fueron capaces de mantener una representación mental del objeto en su memoria y vincularla con la palabra pronunciada por sus dueños. Esto confirma, según los autores, que la comprensión del lenguaje en estos perros no depende únicamente de estímulos visuales inmediatos, sino que forma parte de un proceso cognitivo más complejo que les permite conectar etiquetas verbales con recuerdos visuales almacenados.



