La Real Sociedad ha vivido en los dos últimos años dos realidades muy distintas en cuanto a la manera de ganar partidos. En 2024, con Imanol Alguacil al frente, el equipo txuri urdin tenía una premisa casi innegociable: solo ganaba en LaLiga cuando dejaba la portería a cero. La solidez defensiva era su gran fortaleza y, a la vez, su gran dependencia. De hecho, el propio rendimiento liguero lo reflejaba con claridad: cuando el rival lograba marcar, la Real prácticamente no tenía opciones de victoria. El equipo necesario control total del partidodominio territorial y una defensa sólida para sumar de tres.
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Los datos de aquel año eran contundentes. La Real solo ganó partidos de Liga cuando el rival no vio portería: 0-1 al Espanyol, 3-0 al Valencia, 0-2 al Sevilla, 0-1 al Girona, 1-0 al Barça, 0-3 al Leganés o 2-0 al Betis. En cambio, cuando el adversario consiguió superar a Remiro, la Real no ganó ningún partido y perdió el 87,5% de los encuentros en los que encajó gol. De los ocho partidos ligueros en los que recibieron tantos, siete terminaron en derrota -ante Rayo, Alavés, Mallorca, Real Madrid, Athletic, Celta y Osasuna- y solo logró rescatar un empate frente al Atlético, y además en el último suspiro. Aquella Real sabía cerrar partidos, pero dependía en exceso de no encajar.
En 2025, la dinámica ha cambiado, pero no necesariamente para mejor. La Real ha conseguido 10 victorias en LaLiga, pero en solitario en tres de ellas dejó la portería a ceroun giro radical respecto al curso anterior. En la temporada 24/25, ganó partidos encajando gol con frecuencia -2-1 al Espanyol, 3-2 al Girona, 3-1 en Las Palmas o 2-1 al Valladolid-, y en la 25/26 la tendencia se mantiene-(2-1 al Sevilla, 3-2 al Athletic o 1-3 en Pamplona-. Esto demuestra una mayor capacidad ofensiva, pero también una clara pérdida de confiabilidad defensiva. La Real ya no sabe cerrar su portería con regularidad y ese es uno de los grandes síntomas de su caída clasificatoria. Porque si en 2024 el problema era no saber ganar encajando, en 2025 el gran problema es no saber defender casi nunca. Y sin esa base, competir con continuidad se ha vuelto casi imposible.
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