Portátiles: tres chips para una misma obsesión, la batería
es portátilesCES suele ser como la pasarela donde casi todas las marcas enseñan su colección, con Apple como la gran ausente habitual. Este año el foco está en una especie de “triatlón” de procesadores: Lago Panther Intel, Qualcomm Snapdragon X2 y los rumoreados AMD “Punto Gorgona”. La promesa se repite con un mantra que suena sencillo pero es difícil de cumplir: más eficiencia y más potencia gráfica al mismo tiempo. Es como querer que un coche gaste menos gasolina y, a la vez, acelere como un deportivo; se puede mejorar, sí, pero siempre hay un compromiso escondido en algún sitio.
Lo interesante es que la base de partida ya es mejor que hace unos años. La autonomía en muchos equipos ha pasado de “aguantar como pueda” a ser razonablemente sólida en el día a día, y AMD ha demostrado con propuestas recientes que la gráfica integrada puede rendir por encima de lo que asociábamos a “integrada”. Si el año pasado te sonaba a licuadora intentando hacer puré con hielo, hoy hay integradas que se comportan más como una batidora de vaso decente: no sustituyen a una estación profesional, pero permiten mucho más de lo que esperabas.
Hay otra matiz importante: no se espera un gran ciclo de nuevas GPU dedicadas de Nvidia en este CES, lo que empuja a que el rendimiento dependa más del procesador y de la optimización del sistema. Esto vuelve especialmente relevante cualquier avance real en eficiencia, porque la batería no se negocia. La gente no compra un portátil para mirarlo, lo compra para vivir con él, y vivir con un portátil que pide cargador cada pocas horas es como tener un paraguas que solo funciona cuando no llueve.
Formatos: pantallas que se estiran, se doblan y se multiplican
Si algo se echa de menos en el mercado es valentía en el formato. Los enrollableslos doble pantalla o los diseños plegables aparecen con frecuencia en CES como conceptos, y el reto es que no se queda en la vitrina. La clave para que estas ideas cuajen no es solo que sean espectaculares en una demo, sino que resuelvan un problema real. Una segunda pantalla puede ser útil si reduce el ir y viene de ventanas; un panel enrollable puede tener sentido si convierte un portátil compacto en un espacio de trabajo amplio sin añadir peso ni fragilidad.
En 2026, el público va a mirar estas propuestas con una pregunta muy terrestre: “¿Esto me facilita la vida o me complica el cuidado del equipo?” Porque un formato diferente sin durabilidad, sin buen servicio técnico y sin un precio razonable se siente como un mueble bonito pero incómodo: impresiona la primera semana, luego estorba.
Hogar inteligente: robots por todas partes y cerraduras como pieza central
La categoría de hogar inteligente Llega con dos protagonistas claros: robots domesticos y cerraduras inteligentes. Los robots ya no son solo aspiradoras; Aparecen limpiadores de piscina, cortacéspedes y dispositivos con mayor capacidad de percepción gracias a avances en visión por computadora. Conviene poner los pies en el suelo: no vamos a tener humanoides doblando la ropa en cada casa antes de que termine el año. Aun así, el salto es que el robot empieza a entender el entorno con más contexto, como cuando pasas de un mapa en papel a un GPS que sabe si hay tráfico.
La otra gran palanca es la seguridad conectada. Las camaras de seguridad están migrando de ser meros ojos que graban a convertirse en sensores que interpretan y desencadenan automatizaciones. El riesgo, claro, es confundir “más inteligente” con “más invasivo”. Aquí entra en juego Asuntoel estándar de interoperabilidad: si las cámaras y otros dispositivos se integran bien, la casa deja de ser una torre de Babel de aplicaciones y empieza a parecerse a un sistema coherente. Según lo que se viene comentando, habría anuncios de soporte, aunque las plataformas todavía van por detrás en algunas funciones.
Y luego están las cerraduras inteligentesque siguen ganando protagonismo porque son puerta de entrada —nunca mejor dicho— a una casa conectada. Se esperan propuestas con desbloqueo por palma, reconocimiento facial o UWB (banda ultraancha), buscando que abrir la puerta sea tan natural como acercar la llave sin tener que pensar. En este terreno pesa mucho un nombre: Aliroun estándar llamado a ordenar el ecosistema. Sus retrasos habrían frenado parte de la avalancha, pero el interés no ha bajado. Las marcas están descubriendo algo obvio: no todo el mundo quiere un armatoste futurista en la puerta de casa, por muy “tecnológico” que sea.
Gaming: menos fuegos artificiales, más preguntas interesantes
El área de juego de azar Llega con expectativas más contenidas que otros años. Tras una edición anterior cargada de novedades para PC, en 2026 el panorama parece menos explosivo en tarjetas gráficas dedicadas. Aun así, hay un ángulo que puede ser más relevante de lo que suena: cómo rinden las gráficas integradas de los nuevos chips en juegos reales y si ese rendimiento se traslada a consolas PC portátiles.
Aquí destacan dos ideas que generan curiosidad: un posible portátil gaming enrollable de Lenovo y una versión con SteamOS de un tipo de dispositivo legión ir 2. La promesa es tentadora: una experiencia de juego más consolador, con la flexibilidad del PC. Si sale bien, es como cuando te compras una cafetera que por fin hace buen café sin tener que aprender un ritual: no es magia, es buena integración. Si sale regular, acabas con menús, drivers y parches donde solo querías jugar.
Televisores: el RGB Mini LED se convierte en la nueva carrera armamentística
En televisores, el gran tema es el salto a Mini LED RGB y microrgbcon fabricantes compitiendo por ofrecer más brillo, más control de color y mejor contraste sin depender únicamente de las tecnologías tradicionales. Hisense abrió el camino con su primer RGB Mini LED mostrado en un CES anterior y lanzado después, y ahora la expectativa es ver una ofensiva del resto.
Samsung ya ha hablado de paneles microrgb desde 55 hasta 100 pulgadas, mientras LG prepara sus Micro RGB evo en 75, 86 y 100 pulgadas. TCL ha movido ficha en China con modelos RGB y se esperan anuncios para mercados como Estados Unidos y Europa. Este tipo de tecnología busca mejorar la reproducción de color al controlar de forma más precisa los subpíxeles o la iluminación, algo que, dicho de forma cotidiana, sería como pasar de iluminar una habitación con una sola lámpara a tener luces por zonas que ajustan intensidad y tono según lo que estás viendo.
La gran pregunta no es solo cuándo llegan, sino a qué precio. Cuando se habla de cifras en el entorno de decenas de millas de dólares para tamaños gigantes, queda claro que estamos ante vitrinas tecnológicas más que compras masivas. La esperanza es que la competencia empuje precios hacia cifras menos intimidantes y que aparecen en tamaños más manejables, porque no todo el mundo tiene una pared libre del tamaño de una pantalla de cine.
Smartphones: CES como refugio de los móviles “raros” y el atractivo del triple pliegue
CES no suele ser el lugar de los “móviles normales”. Es el escenario perfecto para dispositivos peculiares, prototipos o modelos con enfoques poco convencionales. En ese espíritu, uno de los nombres que más morbo genera es el Samsung Galaxy Z trípticoun móvil con dos bisagras que, plegado y desplegado, promete convertirse en una tablet real de alrededor de 10 pulgadas.
La idea tiene una lógica muy concreta: si un teléfono puede transformarse en una pantalla grande de trabajo, tal vez puedas dejar el portátil en casa en más ocasiones. Esto conecta con la obsesión por la productividad móvil y con funciones tipo modo escritorio. El lado menos romántico es el de siempre: precio alto, grosor, durabilidad y la pregunta de si las apps se adaptan bien a un formato tan cambiante. Aun con esas dudas, hay algo innegable: el gesto de plegar y volver a plegar es el tipo de “wow” que CES sabe convertir en titulares.
Wearables y salud: gafas inteligentes, XR y la palabra “longevidad” en cada caja
es wearablesel centro de gravedad se desplaza. Los rastreadores de actividad física Los clásicos pierden protagonismo frente a dispositivos de XR y propuestas con Iowacon especial atención a las gafas inteligentes. En el mercado masivo dominan modelos ligeros tipo “gafas con asistente”, como las de Meta en colaboración con Ray-Ban, pero CES suele mostrar más variedad: diseños que se acercan a un visor, gafas con pantallas integradas de formas distintas y experimentos para que la información aparezca sin aislarte del mundo.
En salud, asoma una etiqueta que probablemente veremos pegada a muchos productos: longevidad. El concepto vende porque promete prevención y control, aunque a veces se usa con ligereza. Lo más llamativo es que esa promesa empujará a sensores y mediciones más “biológicas”, incluyendo análisis de fluidos como sangre u orina para intentar inferir estado hormonal o metabólico. Ya en 2025 se vieron señales en compañías como Alarido, Oura y Withingsy CES suele ser el lugar donde startups pequeñas enseñan versiones más atrevidas, a medio camino entre gadget y dispositivo clínico.
Aquí conviene aplicar sentido común: medir más no siempre significa entender mejor. Es como tener una báscula que te da veinte cifras distintas; si no sabes qué hacer con ellas, solo te genera ansiedad. Los productos que triunfen serán los que traduzcan datos en decisiones simples, con privacidad clara y con resultados que se notan en el día a día.



